lunes, 22 de enero de 2007

Del glamour

Foto: Andrea Resmini Dice Peter Sloterdijk; en Normas para el parque humano (Diario de lecturas: Peter Sloterdijk: Normas para el parque humano ) que la palabra glamour viene en realidad de grammar, es decir, que antes, el glamouroso era el que hablaba bien, el que conocía bien la gramática y el lenguaje, aunque para muchos, haya derivado justamente en lo contrario. En cualquier caso, yo intento hacerme con la idea sino-lacaniana-davoinesca-intuitiva de mi prima V (el objeto a ), que desprende ese fulgor de conocimiento glamouroso por donde va, porque su idea me parece más esperanzadora que la del pequeño y mezquino mundillo cultural barcelonés, donde sólo se presta atención al poder, y pocos se permiten ya la osadía no sólo de descubrir un talento que no haya sido ya refrendado o que no se ajuste exactamente a una moda prefijada, sino de prestar atención a alguien por su simple cabeza, a diferencia de lo que ocurría en los setenta. Dicho esto, me retiro, he sobrepasado mis fuerzas y la malvada Grippe, que imagino alta y siniestra como la propia Muerte, ha vuelto a apoderarse de mí, en uno aquellos abrazos terribles que representa Kathe Kollwitz o como en aquel bonito cuento de hadas alemán titulado El muchacho que engañó a la muerte (con su barril de cerveza encantada). Y todo porque he pretendido trabajar sin tasa e incluso ¡merendar! siguiendo la inspiración de Cacho de Pan. Craso error.

6 comentarios:

cacho de pan dijo...

gracias por el grammar... y por el glamour, que usted lo tiene y mucho...tampoco yo logro acabar con la maldita grippe ¡y mañana tengo que leer poemas en el ateneu!
gracias también por re-descubrirme al toni bernat...
y no me hago cargo de su malestar con la comida; lejos de mí enviarla a comer; sólo envidiaba realmente su falta de ganas: en medio de toses, mal de cap, estornudos y estorninos, pienso amorosamente en una pizza de il fratelli de la bufala o de la más cercana ciao bella...curémonos, por favor.

el objeto a dijo...

gracias, dear cousin... m'afalagues, como siempre, pero sí, qué bonita la idea de sloterdijk de que el glamour que se desprende no viene del lugar donde se está, sino de la gramática con que uno ordena y relaciona los elementos con los que cuenta. Oí esta semana que Lacan hablaba de invidia en vez de envidia, para resaltar que ese sentimiento (poco glamouroso) tenía que ver con la idea de ver y creer en la falsa completud del otro, y entonces yo pensaba que había dos maneras de construirse, una en espejismo imaginario, tratando de componer una imagen, que hoy seria televisiva, y otra que consistía en saber crear e instaurar su propia escritura o gramática vital
y anoche veía un vídeo de Zizek, torpe, inseguro, lleno de tics, con su acento fuertísimo al hablar inglés, perdiendo el hilo, retomándolo bruscamente, pero llevado por la pasión de su singular discurso, y pensaba, qué glamour también el de esa imagen incompleta y abrupta, pero apasionada y discursiva!

zbelnu dijo...

Lo sé, sé que tú no me presionabas, pero a mí me daba envidia y de pronto pensé: vale, no comerías proteínas a lo bruto, pero...¿y una merendilla? No salió bien. Sólo el desayuno... También tu comida es glamurosa y resplandece...
Pero sí, por favor, curémonos, yo había quedado hoy con el escritor de Marsella, que no comprende esta gripe y lo verá como un desdén, ¡maldición! Esto es como La montaña mágica, pero sin balneario...

zbelnu dijo...

Eso, eso, querida objeto a, ese vídeo de Zizek donde le imagino como a Igor, está lleno de glamour balcánico, glamour resistente y libre, glamour esloveno y Laibachiano... ¿Pero cómo se cura esta gripe asesina?

el objeto a dijo...

uy! lo de la reflexión alrededor de la "invidia" es anterior al post de cachodepan! lo vi despues, y me refería a la del "mezquino mundillo cultural barcelonés", al que lo único que parece darle vida son sus imaginarios lugares de poder y su estatus provinciano

zbelnu dijo...

Sí, sí, así se entendió, my deae cousin, me encantó lo de la in-vidia, tan antiglamourosa...
Aunque si sigue esta fiebre, también yo me volveré in-vidiosa...